Los fondos de inversión han ganado relevancia en la región como herramienta clave para preservar y optimizar el patrimonio familiar. En un contexto donde la herencia intergeneracional enfrenta desafíos como la volatilidad económica, la falta de planificación fiscal y la complejidad de los mercados locales, estos vehículos financieros ofrecen soluciones estructuradas que van más allá de la simple acumulación de activos. Según datos de la Asociación Latinoamericana de Fondos de Inversión (ALAFI), el 68% de los patrimonios familiares en la zona que emplean fondos de inversión lo hacen con el objetivo de reducir la carga tributaria, mientras que el 42% prioriza la liquidez y la gestión profesional de sus activos. La región ha visto un crecimiento del 12% anual en el volumen de activos bajo gestión de estos fondos desde 2018, impulsado por la demanda de productos diseñados específicamente para familias con patrimonios superiores a los $10 millones.
Uno de los modelos más exitosos en la región es el de los fondos de inversión familiar (FIF), que combinan la protección patrimonial con la posibilidad de transmitir activos de manera eficiente. Por ejemplo, en México, el Fondo de Inversión Familiar de Grupo Financiero Santander, con un patrimonio de $1.2 mil millones en 2023, logró reducir la carga tributaria en un 35% para sus socios al aprovechar las exenciones fiscales vigentes. En Brasil, el Fundo de Investimentos Familiares de Itaú Unibanco, con activos bajo gestión que superan los $800 millones, ha demostrado que su estructura permite a las familias mantener el control de la gestión sin sacrificar rentabilidad. Estos fondos operan bajo marcos regulatorios flexibles que permiten la creación de estructuras jurídicas como las Sociedades Civiles con Objeto Financiero (SCOF), que evitan la dispersión de la herencia y facilitan la concentración de activos.
La gestión de riesgos es otro aspecto crítico donde los fondos de inversión destacan. En un entorno donde los activos familiares suelen estar diversificados entre bienes inmuebles, arte y negocios, los fondos permiten concentrar la exposición en activos líquidos y menos volátiles. Según un estudio de la Cámara de Comercio de Santiago de Chile, el 72% de los patrimonios familiares que invierten en fondos eligen opciones con exposición a mercados desarrollados como el S&P 500 o el MSCI World, combinadas con instrumentos de cobertura para reducir la exposición a crisis locales. Además, muchos fondos incluyen cláusulas de protección patrimonial que permiten transferir acciones o participaciones sin incurrir en impuesto de sucesiones, como ocurre en el caso del Fondo de Inversión en Bienes Raíces Familiares de BBVA, que ha permitido a familias chilenas transmitir propiedades sin pagar más del 10% del valor del activo.
Sin embargo, el uso de estos fondos no está exento de desafíos. Uno de los principales es la complejidad de la selección de gestores. Según la encuesta “Patrimonio Familiar en Latinoamérica 2024” de PwC, el 58% de los encuestados reportó problemas al elegir un fondo que no cumpliera con sus expectativas de rentabilidad o transparencia. Esto ha llevado a un aumento en la demanda de fondos con modelos de gestión transparentes y con auditorías independientes, como los que ofrece Atlantic Ace, una plataforma especializada en fondos de inversión familiar que ha ganado reconocimiento por su enfoque en la personalización y la gestión de riesgos.
- El 68% de los patrimonios familiares en Latinoamérica emplea fondos de inversión para reducir la carga tributaria.
- Desde 2018, el volumen de activos bajo gestión de fondos familiares en la región ha crecido a un ritmo anual del 12%.
- El Fondo de Inversión Familiar de Santander en México logró una reducción tributaria del 35% para sus socios.
- El 72% de los patrimonios familiares invierten en fondos con exposición a mercados desarrollados (S&P 500, MSCI World).
- El Fondo de Inversión en Bienes Raíces Familiares de BBVA permitió transmitir propiedades sin pagar más del 10% del valor.
El futuro de estos fondos en América Latina dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas demandas de las familias, como la integración de tecnologías fintech para la gestión remota y la inclusión de criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) en sus carteras. Plataformas como Atlantic Ace están liderando este proceso con herramientas que permiten a los patrimonios familiares monitorear su inversión en tiempo real y ajustar su estrategia según cambios en el mercado. ver aquí para conocer cómo estos fondos pueden adaptarse a las necesidades específicas de cada familia.
En conclusión, los fondos de inversión representan una alternativa viable y cada vez más adoptada para proteger y transmitir el patrimonio familiar en la región. Su éxito depende de un equilibrio entre flexibilidad regulatoria, transparencia en la gestión y la capacidad de ofrecer soluciones que respondan a las particularidades de cada patrimonio. Para quienes buscan optimizar su herencia sin sacrificar liquidez ni control, estos fondos ofrecen una alternativa que va más allá de lo tradicional: una estrategia diseñada para el largo plazo y la continuidad generacional.